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Más vehículos eléctricos pero menos coches

Ahora que  Apple anuncia que fabricará coches eléctricos en el 2020, parece que esto de la movilidad eléctrica  arranca de verdad. Si Apple se pone será porque es el futuro, pero ya hace muchos años que los vehículos híbridos circulan por nuestras ciudades, quizás sin ser nosotros demasiado conscientes… será porque no hacen ruido. En todo caso, lo que sí que circula ya por la ciudad de Barcelona son  26 taxis eléctricos, con autonomías de hasta 280 km. De hecho, la ciudad ya cuenta con 262 puntos de recarga públicos, además de 13 de recarga rápida, tanto para coches como para motos.   Y estamos hablando de vehículos 100% eléctricos, sin motor de combustible líquido asociado; no de híbridos.  En Barcelona también se puede experimentar con el Motosharing eléctrico (Motit Barcelona), el  Bicing eléctrico, la  distribución eléctrica de mercancías, etc. Barcelona se sitúa, así, como la séptima ciudad del mundo más favorable para moverse con electricidad.
La movilidad eléctrica, especialmente en coche, presenta todavía importantes retos a superar, a los cuales se está dando respuesta con adelantos tecnológicos constantes. Una mayor autonomía, baterías menos pesadas, coches más asequibles, una red de recarga distribuida, la opción de recarga rápida (sólo de unos minutos),  adelantos de tracción mecánica  como por ejemplo motores en cada rueda, etc; son innovaciones que intentan acercar el coche eléctrico a las expectativas del usuario, que de momento lo ve como una opción poco competitiva, nada práctica y muy cara. Para saber más sobre vehículos eléctricos propongo la plataforma virtual de Ecotendencias Cosmocaixa de Fundación la Caixa, donde  se pueden encontrar más detalles sobre los  adelantos tecnológicos en movilidad eléctrica  así como de otra información de interés sobre  vehículos eléctricos, más allá de otras temáticas sobre sostenibilidad.

  El coche, un diseño imperfecto Lo que me inquieta en esta temática de la movilidad eléctrica urbana es: por qué  el debate siempre se centra en el coche eléctrico versus el coche de motor de combustión interna?. Constantemente las marcas que están apostando por los coches eléctricos, como Tesla, Renault, Nissan, BMW; quieren convencer al usuario de que el coche eléctrico es tan bueno como uno normal, incluso con más prestaciones… y que a largo plazo, sale a cuenta. Pero pocas veces se cuestiona si el diseño del coche es lo más adecuado: si pesa mucho en relación al peso que tiene que desplazar (una, dos, tres, cuatro o cinco personas); si  consume combustibles fósiles (de momento); si su accidentalidad es muy elevada; si genera muchos impactos ambientales negativos como la contaminación atmosférica o el ruido y los problemas de salud asociados; si ocupa demasiado  espacio; si necesita una gran red de infraestructuras para su circulación y aparcamiento, etc. En conclusión, si genera más problemas de los que resuelve. Un coche ha sido, es y será siempre un coche. Ni mejor, ni peor, un coche. Que corre más, que te lleva más lejos, que emite quizás algo menos de CO2, que te hace sentir como un ‘pájaro libre y salvaje’… pero, en definitiva, un diseño imperfecto con muchos gastos asociados. En cambio, es un producto masivo, que casi todo el mundo tiene en propiedad y que nadie se cuestiona. Un mal diseño al cual no se le exige mucho más que seguridad, velocidad, prestaciones y  estética;   y que además no resulta barato y pierde valor desde el primer minuto después del comprarlo. En este contexto, llega el coche eléctrico como alternativa al actual modelo, pero continúa tratándose de un coche, con muchas mejoras y un balance ambiental más favorable; pero que continúa  ocupando mucho espacio, más allá de la accidentabilidad, el consumo de materiales y de energía eléctrica, etc.

En definitiva, la clave para una movilidad urbana más sostenible no consiste  únicamente en electrificar todos los vehículos a partir de ahora, sino también en reducir drásticamente el número de vehículos, sobre todo, de coches y motos. Reposicionar la bicicleta eléctrica como opción alternativa al coche y las motos en las ciudades, impulsar todavía más el transporte público y promover políticas de uso compartido de vehículos, eléctricos o no; son algunas de las alternativas hacía una ciudad menos congestionada, menos contaminada y más saludable.

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