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Como transformar la creatividad en verdadera autosuficiencia

»Do it yourself’  versus  ‘Done by others’. Hacer nuestras cosas resulta, ahora, un movimiento anticonsumo. Consiste en crear por uno mismo y dejar de consumir. Suena bien, de entrada, ¿pero realmente se trata de esto? ¿O bien hemos pasado de comprar productos a  comprar las instrucciones  para hacerlos? Sí, nosotros mismos, pero siguiendo el diseño de otro. Así se convierte en una manualidad, una experiencia. Pero, ¿responde  realmente a una necesidad? 

Do it yourself, just do it?
¿Qué entendéis por ‘Do it yourself’ (DIY)? ‘¡Hecho por uno/a mismo/a!’ En esta definición, pues, nos podemos referir a desde  la autoconstrucció, la autofabricació, o bien la autosuficiencia a la hora de crear los productos y alimentos que consumimos; hasta tejer  una bufanda o crear un elemento de decoración para nuestra casa. ¿Dónde está la frontera entre estas diversas interpretaciones del mismo término? ¿Cuál es la correcta y cuál la incorrecta? ¿O son ambas correctas?  Según la Wikipedia, Do it yourself  es, de hecho, una mezcla de escalas y de objetivos: ‘práctica de la fabricación o reparación de cosas por uno mismo, de forma que se ahorra dinero, se entretiene y se aprende a la vez’. También habla de ‘autoproducción’. Por otro lado, se define este movimiento como una opción anticapitalista  y alternativa al sistema habitual donde todos acabamos consumiendo aquello que otros deciden.

 El Do it yourself  siempre ha existido
Nuestros abuelos y abuelas y algunos de nuestros padres y madres sí que se fabricaron aquello que necesitaban: su ropa, su mobiliario, los ingredientes de sus comidas, sus juguetes, su ocio… Todo esto no era una moda ni cool ni divertido o un hobbie, era la única manera de tener cosas y de disfrutar de su servicio. Y nosotros, ahora, nos sentimos innovadores y creativos porque nos hacemos cosas, de vez en cuando, respondiendo a nuestras inquietudes y modas establecidas. Y con poca frecuencia recordamos de dónde venimos y cómo la innovación y la creatividad han sido siempre herramientas para vivir lo mejor posible. Por norma general directamente relacionadas con la carencia de recursos. ¡Cuánto más tenemos, menos pensamos!

Tenemos que ser más humildes y conscientes de  que no hemos descubierto nada sino que, en parte, lo necesitamos para sentirnos más útiles, autosuficientes, y contar con productos más personales, con una historia menos manufacturada y que nos conecta con nuestra parte más artesanal y artística. Hacer cosas con las manos, crear, es una actividad en extinción.

En el post ‘La importancia de saber coser un botón’ mencionaba, entre otros temas, este interés creciente por sentirse más   capaz de hacer cosas. Pero, ¿qué quiere decir hacer cosas? En un artículo reciente del ARA  de Marina Garcés, se profundiza exactamente en esto. ¿Hacer cosas es inventarlas o bien seguir instrucciones para hacerlas? ¿Somos más creativos o menos creativos que nunca?

Yo planteo  otras preguntas: ¿Todos podemos o tenemos que ser diseñadores? ¿Siempre? Yo diría que no. No nos engañemos. Autofabricar aquello que necesitamos no es una actividad a colocar en una agenda ya bastante apretujada de actividades. No mientras no lo necesitemos, mientras tengamos otra opción.

 ¿Estamos preparados para un apagón general  de recursos?
Pero si mañana, de repente, dejáramos de tener acceso a la energía y a ciertos materiales y se dejaran de fabricar muchos productos, y no funcionara la lavadora, ni el lavavajillas, ni saliera agua por el grifo, ni pudiéramos poner gasolina al coche, ni calentar el agua… ¿Qué haríamos? ¿Cómo resolveríamos cada una de estas necesidades por nosotros mismos? Y no se trata de decorar la casa o de tener una bufanda más en el armario, se trata de sobrevivir dignamente.

¿Sabríamos encender fuego sin un mechero o cerillas; y desplazarnos lejos sin coche; y beber agua potable; y lavar la ropa; y…? Está claro que, en primer lugar, tendríamos que cambiar nuestra vida de arriba abajo: no podríamos trabajar lejos (por lo tanto, cada uno trabajaría cerca de casa), por ejemplo. ¡Tendríamos que buscar sistemas de depuración de agua para no contaminarnos y tendríamos que lavar la ropa y los platos a mano!!! Entre muchas otras cosas, está claro.

En esta hipotética situación seríamos tan vulnerables e inútiles… Y lo de Do it yourself, tal como lo entendemos ahora, no serviría de nada porque no tendríamos tutoriales para todas estas cosas… Esto no le saca valor, pero hay que saber que no se trata exactamente del Do it yourself originario, sino de un Do it as I tell you and enjoy. Insisto que esto no está mal. Hacerte un jersey o los patucos de tu hijo, decorar tu casa a base de manualidades con buen gusto, hacer tus propias jardineras y estantes, etc. está muy bien (más todavía si se basa en la reutilización de materiales ya en desuso) pero responde más a inquietudes personales y artísticas que no a una voluntad de evitar comprar nuevos productos yendo contra el sistema capitalista (tal como el movimiento punky lo hizo en los años 70).

Más allá del DIY
DO IT YOURSELFDO IT TOGETHERDO IT BETTER
¿Cuál tiene que ser, pues, la manera de establecer un verdadero Do it yourself en nuestra sociedad? Fixers, Makers, Crafters, Fab labs, etc. son una extensión tecnológica y colaborativa del DIY clásico. Imprímete lo que necesites. Hazte tus zapatos. Diseña tus muebles. Repara tu radio. Estamos rodeados de propuestas que nos acercan a ser menos dependientes del sistema actual, acercándonos a otro sistema donde el código y diseño abierto, los nuevos materiales y los espacios compartidos acontecen el escenario creativo del presente y, parece del futuro. Todo esto se está dibujando poco a poco y tiene que pasar a ser rutinario, posible, accesible y asequible. Consiste en pasar del Do it yourself, al Do it together.

Pero, ¿mientras, qué podemos hacer?  ¿Quizás dejar de tener asignaturas en las escuelas y pasar a resolver problemas reales sumando conocimientos nuevos y capacidades propias y motivadas por su utilidad final real? ¿Quizás promover juguetes que no basen su éxito en conseguir un objetivo único y preestablecido, sino juguetes que potencien la creatividad y que no juzguen por el resultado sino por el proceso con múltiples opciones y soluciones? Espacios vecinales de creación comunitaria que respondan a necesidades surgidas de la convivencia y la acción ciudadana? Y, en todo caso, parar nuestro consumo acelerado y más allá de fabricarnos nuestros productos, plantearnos si realmente los necesitamos. Do it better!

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